Archivo mensual: octubre 2010

La colilla de Revilla

Si he de creer a la prensa regional –y lo hago-, el Grupo Parlamentario Regionalista ha registrado una pregunta al Presidente Regional en la Cámara para su posterior debate.

Intento hacer memoria y creo que las iniciativas parlamentarias de este grupo, que tiene doce diputados, se cuentan con los dedos de las manos, en dos legislaturas, es decir, en siete años.

Alguno pensará que está bien que, para variar, tomen la iniciativa parlamentaria, ya que en Cantabria hay importantes problemas: más de 40.000 parados, y subiendo; la obra pública paralizada; los Presupuestos Generales del Estado, que contienen recortes para nuestra región que nos van a sumir aún más en la crisis; Valdecilla con las obras paradas y sin financiación;  cientos o miles de afectados por derribos, por la ley de costas, por la de montes; subidas de impuestos y previsiones de crecimiento preocupantes…en definitiva, un montón de problemas sobre los que hay que debatir y buscar soluciones.

Pero no, en el colmo del delirio nos encontramos que el Grupo Regionalista se ha movilizado por un tema con el que salir de su habitual letargo y tomar la iniciativa: ¿quién le pisa la colilla del puro a Revilla?.

Y sobre quién le pisa la colilla, así, como lo leen, se debatirá en un Pleno próximo. Parece psicodélico, pero es absolutamente cierto. También es cierto que es la primera vez que me avergüenza ser Diputado de esta Cámara, porque me pongo en la piel del ciudadano de la calle y sólo pensar en que treinta y nueve diputados dediquen su tiempo a abordar semejante papeleta es como para echar la persiana e irse.

Yo desconocía la costumbre de Revilla de dejar colillas de los puros en los quicios de las ventanas del Parlamento para seguir fumándolos a la salida, pero vaya por delante que me parece una cochinada considerable. Una colilla humeante y “rechupeteada”, abandonada en un quicio, invita, desde luego, a que cualquier persona con un mínimo de urbanidad la eche al suelo y la apague. Cualquiera que se encuentre algo así en el portal de su casa con seguridad lo haría. Supongo que si yo no lo he hecho es porque no lo he visto, así de sencillo.

Pero ocurre que para Revilla y su grupo parlamentario esto es asunto de estado, por tratarse de una falta de respeto a las colillas de sus habanos (que deben considerarse, desde este momento, bien de especial protección), y no se le ha ocurrido otra que mandar revisar las cintas de las cámaras de videovigilancia ubicadas en la calle (porque todo esto ha ocurrido en la calle). Movilizar un montón de empleados públicos para ver quién le apaga las colillas, revisando cintas, estaría por asegurar que es, como mínimo, algo muy irregular.

Es bochornoso y me produce vergüenza ajena que un Presidente Regional, que asiste, por lo general, a los plenos repanchingado y que se dedica en todos ellos a hacer dibujitos mientras le entra por una oreja y le sale por la otra lo que allí se debate ( paro, industria, sanidad, impuestos ) , reaccione y ponga en marcha su maquinaria parlamentaria porque alguien le ha pisado una colilla.

Una colilla que no es una colilla cualquiera, que es la colilla de Revilla que, incomprensiblemente, no estaba custodiada por las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, y claro, pasan estas cosas.

El problema de ir demasiado a La Noria y otros rosáceos espacios es que el espíritu se contagia y acaba por contaminar hasta el debate político, plagándolo de chorradas varias y morbillo marujil.

Tentado estoy de presentar otra iniciativa para su debate sobre quién se ha comido el chicle que dejé pegado en mi escaño.

La pregunta parlamentaria regionalista dice “si ha notado algún comportamiento inadecuado por parte de algún Diputado”, y yo la respondo: sí, sin duda alguna, hay un Diputado con bigote que va dejando colillas chupeteadas en las repisas del Parlamento, ¿no les parece suficientemente inadecuado?.

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¿Cómo están ustedes? Yo mal, gracias.

He tenido el blog abandonado. Lo sé; pero debo decir que llevo una temporada bastante fastidiado,  con una hernia de disco que me ha tenido postrado (nunca mejor dicho) de la cama al sofá y viceversa.

Alguno pensará que en la cama se puede escribir, lo que es cierto, pero no se trata tanto de poder como de tener ganas o la actitud conveniente, ya que cuando se está dolorido no es sencillo mantenerse en la ironía y, por el contrario, es fácil interpretar la actualidad en términos políticamente poco correctos. Vamos, que me salen las palabrotas y no es plan.

No es que ahora esté mejor, de hecho estoy peor, pero al menos la lista de espera va corriendo y veo con optimismo (fundado o infundado)  que se acerca el momento en que metan mano al dichoso disco y pueda recuperar mi habitual porte erguido, abandonando de una vez por todas el actual estado de neanderthal encorvado, que es como se suele representar a nuestros remotos ancestros en los gráficos sobre la evolución humana.

Varias veces me he puesto delante del teclado para comentar las ocurrencias de algún que otro personaje, pero he tenido que frustrar el intento al comprobar que lo que la cabeza me pedía era cagarme en los muertos del elemento de turno, lo que está muy feo.  Mira por dónde uno empieza a entender la psicología del Doctor House, y es que el dolor crónico avinagra bastante el carácter.

Se han perdido para la posteridad jocosos comentarios que, sin duda, hubieran producido determinadas manifestaciones públicas, y es que el verano ha sido prolijo en manifestaciones de ésas que hacen que se te caigan los palos del sombrajo. ¿Los idiotas, acaso, no toman vacaciones?. Parece ser que no.

Ya decía alguien que es mucho peor un tonto que un malvado, porque los tontos no descansan.

Así que nada he podido decir, sin el recurso fácil a la palabrota, sobre nuestro Presidente, a pesar de sus provocaciones (me refiero al Presidente de España, es decir, al jefe y mentor del nuestro de andar por casa). Si, ese mismo que dijo que los parados que hacen cursillos no están parados, sino trabajando por el bien del país. ¿Trabajando gratis por el bien del país?, coño, igual que los que hicieron las pirámides o el Valle de los Caídos. En mi colegio a eso los llamaban algo así como esclavos. Me he debido quedar obsoleto.

Tampoco se me ocurría nada que no fuera punible sobre la comparecencia de ese simpar líder sindical, de nombre Méndez, en ese foro llamado La Noria, (y cuyo nombre está muy bien puesto, porque cada vez que veo una entrevista mamporrera de Don Jordi, es que me dan mareos y hasta nauseas). Que te duela la pierna, desde su nacimiento, en lo alto del culo, hasta el mismísimo dedo gordo, y que te intenten explicar que hay que hacer huelga por la reforma laboral, pero no contra el gobierno que aprueba la reforma, sino contra la oposición que pasaba por ahí, los empresarios –seres malvados cuyo fin social es sacarnos los ojos- y contra el capital, que es una cosa que tiene alguna gente de esa que no paga impuestos, de verdad que incita a decir cosas de pésimo gusto.

Y como siempre anda de guardia algún torquemadilla para replicarlas torticeramente y meterte en un lío, he optado por guardar mis obscenos pensamientos para otra ocasión.

Lo mejor de la entrevista del citado líder sindical, que no puedo olvidar, fue aquello de que no pedían la dimisión de Zapatero, sino la dimisión de su actual reencarnación (¡). ( Puesto que cada reencarnación se supone que se produce en un ser más evolucionado y virtuoso que el precedente, no queremos ni imaginarnos en cuál habitaba nuestro Presidente actual, aunque he escuchado por ahí que las apuestas se decantan por una ameba o a lo sumo un protozoo).

Se trata, pues, de la primera huelga general budista que uno recuerda. Normal que saliera mal en un país donde la gente pide dimisiones en las huelgas sin entrar en disquisiciones de naturaleza mística.

Como pueden ver, la actualidad ha estado sembrada, pero uno no estaba en su mejor momento.

Mil disculpas.

Estos de abajo son los famosos Golfos Apandadores. Unos aprendices, como verán a continuación.

 

Digo esto porque acabo de leer que Revilla ya nos anuncia una subida de impuestos para “mantener las políticas sociales”. Por supuesto, ni habla de recortar los gastos no sociales (que son muchísimos), ni dará las cuentas de las empresas públicas para que veamos en qué se gasta de verdad una buena parte de nuestro dinero. No hay asomo de austeridad por ninguna parte. Es más sencillo y menos traumático seguir ordeñando la vaca famélica de la clase media.

Porque al final pagaremos más todos, ya que con incrementar el IRPF de los que ganan 70.000 euros al año a través de una nómina (que son muy poquitos) no se recauda ni para pipas. Los ricos no lo son por una nómina.

Esquilmarán a la clase media hasta que no haya nada que esquilmar. Descenderá el gasto de la gente, mermará su capacidad de ahorro, se cerrarán empresas, irá más gente al paro y se realimentará el círculo vicioso de este país, que tenía una economía de Liga de Campeones, aunque ahora juegue en la fase de descenso de la regional preferente.

¿Con esta medida conseguirán recaudar el equivalente al gigantesco pufo llamado GFB en que nos metieron, precisamente, los autores de esta reforma? Ni de lejos. 45 millones de euros (que es lo que tiraron Revilla y Agudo en ese desastre son demasiados millones). Y eso es sólo un ejemplo.

Yo no soy vidente, pero no hace falta serlo para saber que con este reforma progresista de Agudo y Revilla pagaremos todos más. Los que ganan más de 70.000 euros no deben preocuparse demasiado, más debieran preocuparse quienes ganan mucho menos, porque van a pagar también este dislate y lo van a hacer con mucha menos renta.

Lo están logrando, no cabe duda: Estamos a punto de ser un país nórdico en impuestos, magrebí en servicios y caribeño en transparencia democrática. ¿No sería esto lo de la alianza de las civilizaciones?. Me parece que sí.

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