Archivo mensual: enero 2010

Cosas que se encuentra la gente en internet

Ayer casualmente han llegado a mi correo dos videos curiosos, de esos que uno pasa un buen rato contemplando entre incrédulo y estupefacto.

El primero de ellos me llega bajo el título “Revilla y Mercedes Milá”. ¡Date!, pensé, Revilla se enrola en Gran Hermano para culminar su carrera mediática, ahora que su salud se lo permite.

Sin duda las pruebas diagnósticas le han quitado un enorme peso de encima y como se encuentra pletórico, se apunta a un bombardeo.

(Ha sido afortunado, porque yo tengo una persona en la familia -no diré quien, pero muy cercana- que lleva esperando una biopsia muchos meses. Como estoy casi seguro de que Revilla no se ha saltado ninguna lista de espera, diré que ha tenido la “fortuna” de un diagnóstico rápido y benigno. Otros no tienen tanta suerte).

Dejando el inciso a un lado, lo cierto es que me equivoqué pensando que nuestro Presidente había decidido recluirse en la casa de Guadalix de la Sierra a promocionar los sobaos y las anchoas.

Una lástima, porque nadie me negará que las meditaciones de Revilla en “el confesionario” hubieran sido algo enormemente sugestivo. Mil veces más que los polvos del Yoyas o los “edredonings” varios con que pasan el aburrimiento los concursantes de ese engendro sociológico-televisivo.

Me equivoqué, digo, porque el video en cuestión no se trata de Gran Hermano, sino de un episodio de aquel programa que hacía Mercedes Milá, a medio camino entre el periodismo de denuncia y el amarillismo sonrojante en que se desenvuelve Doña Mercedes con frecuencia.

Atentos al minuto 1:17. La cara de Revilla es impagable, y es que es justo reconocer que la Milá, de vez en cuando, hace preguntas que son como tactos rectales: difíciles de padecer sin un ligero respingo.

El otro video, remitido por un amigo, es de un registro diferente. Se trata de un señor “ligeramente molesto” con Karmele Marchante. Aconsejo a quien lo vea que baje el volumen si tiene niños cerca, ya que hay expresiones…mejor lo ven y juzguen ustedes.

En la música y en la oratoria nada hay más difícil que crear un buen crescendo, y en este caso el mérito es innegable, porque el señor se pone el nivel muy alto desde el inicio, y aún así consigue que la cosa vaya a más. El video tiene tela como para hacer trajes al ejército chino.

Merece la pena y no creo que dure mucho tiempo en el ciberespacio, ya que en You Tube suelen cogérsela con papel de fumar.

Si lo que este hombre le dedica a Karmele, se lo dedicase a Ramoncín, estaría ahora mismo en los juzgados de la Plaza de Castilla. Y es que el ilustre Ramón últimamente está decidido a querellarse contra todo el que habla mal de él en internet, lo que en su caso es un trabajo de una magnitud inconmensurable. Un empeño de proporciones bíblicas, comparable a intentar beberse el océano Atlántico o algo por el estilo.

Aquí les dejo el enlace, que yo no me atrevo a publicarlo en mi blog, no vaya a salir algún torquemadilla a decir que es cosa mía. Así que si están de humor, se lo copian en la barra del navegador y flipan un rato: http://www.youtube.com/watch?v=0kScKq0mefQ

Que los disfruten. Yo, al menos, me he reído bastante.

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El Consejero de biodiversidad cazando topos

El archivo de la querella contra el Consejero Jesús Oria ha dado lugar a una serie de valoraciones por parte de éste que causan bastante asombro,  porque demuestran hasta qué punto algunos,  cuando salen de un charco por los pelos, ya se están metiendo de cabeza en el siguiente.

En esa particular habilidad de salir de un lío organizando otro mayor, el maestro de maestros ha sido, indiscutiblemente, el exconsejero Del Olmo. Una condena de cárcel y una extensa inhabilitación han sido de momento el premio a esa peculiar estrategia y cabría esperar que los demás hubieran aprendido de lo inadecuado de ese tipo de conductas; pero eso de aprender de los errores ajenos no se estila.

Todo lo contrario, parece que ha creado escuela, y si no que se lo digan a Manrique, el sucesor de Del Olmo en el puerto, que no sólo ha conseguido empeorar la gestión de su tutor (lo que tiene indudable mérito), sino que ya ha cosechado una bonita sentencia en el juzgado de los social. Una sentencia que guarda notables similitudes con la que inició el particular vía crucis de Del Olmo.

La caza de brujas que ha iniciado Oria en su Consejería, para cobrarse “topos filtradores” , ha puesto a todos sus funcionarios bajo sospecha y tiene el mérito de demostrar cómo entienden algunos el poder público. Lo importante no es evitar que se produzcan irregularidades (y lo del edificio Lagunilla es, como mínimo, una chapuza monumental con dinero público por medio), sino que éstas se conozcan y pongan en apuros a los responsables.

Desconozco si hay topos en la Consejería de Biodiversidad,-aunque es la Consejería indicada, por aquello de la fauna-, pero lo que hay, con seguridad, es chapuzas de tal calibre que exigirían la dimisión de su responsable, independientemente de que sean punibles o no legalmente a juicio de los tribunales.

Quien en la actividad política traza una única línea entre lo punible y lo no punible penalmente, sin considerar que hay errores y faltas en la gestión que, aunque no sean delitos, si que exigen depuración de responsabilidades, es quien acaba judicializando la vida política.

En el páramo de la Lora, encima de Polientes, hay un aeródromo inútil. Una fosa llena de dinero público literalmente enterrado (eso si que no se lo salta una plaga de topos) porque no se cumplieron las más elementales normas de planificación. Un aeródromo que no sirve para nada, excepto para destrozar el paisaje, porque no se puede utilizar. Lo construyeron colindando con un parque eólico de Burgos.

Hacer esa chapuza puede no ser delito penal, pero exigiría responsabilidades políticas. Lo del edificio Lagunilla es otra chapuza gigantesca (como mínimo) aunque en opinión de un magistrado no es penalmente punible.

Pero lo que de verdad es impresentable y demuestra hasta qué punto todo vale en este gobierno, es que la respuesta ante estos hechos no sea la de depurar responsabilidades por la mala gestión y el despilfarro de dinero público, sino la de cazar a presuntos topos, para que no “canten” cualquier otro desaguisado.

Debe dar mucho gusto trabajar allí, con jefes como Oria, que en vez de perseguir la incompetencia o la mala praxis, organizan cazas de topillos.

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