Archivo mensual: junio 2010

¡Bravo, Muse!

La semana pasada tuve la fortuna de asistir al evento musical del año: el concierto que la banda inglesa MUSE ofreció en el estadio Vicente Calderón de Madrid (que por cierto, está viejo y cutre, a ver si le dan una manita de cal y echan PatoWC en los baños). Único concierto en España dentro de su nueva gira. Ahí nos juntamos 50.000 almas de cántaro.

En honor a la verdad no hubiera asistido de no ser porque mi hijo llevaba una temporada introduciéndome en la música de esta banda y, sobre todo, haciendo una descarada apología de lo grandioso de sus directos (hábil estrategia para que le pague la entrada).

Así que me fié de su criterio, que musicalmente es muy bueno, y menos mal, porque de lo contrario me habría perdido uno de los mejores conciertos de mi vida. Esto lo dice alguien que ha visto muchos y a casi todos los grandes, que para eso uno es viejuno y aficionado desde niño. Hay que fiarse de los pocos jóvenes que están a la que salta.

El espectáculo fue, simple y llanamente, colosal y muy divertido; pero lo que más gratamente me sorprendió no fue la puesta en escena grandiosa y efectista, en la línea de lo que veíamos hace años a Pink Floyd -que ya de por si hubiera justificado la asistencia-, sino la música, que es de lo que se trata.

Porque la banda de Matt Bellamy ofrece actualmente, junto con Porcupine Tree, el mejor directo del panorama musical. Son unos músicos extremadamente eficaces, imaginativos, talentosos, y poseedores de una técnica que, para ser sinceros, da muchísima envidia.

Si el concierto hubiera carecido de luces, proyecciones y mil y un efectos sorprendentes, el resultado habría sido igualmente extraordinario, porque suenan a gloria, y doy fe que hacer sonar en directo esa música tan compleja y con una producción tan elaborada, está al alcance de muy pocos.

Sobre la labor de los técnicos basta decir que el sonido fue prácticamente perfecto, al menos en la zona en la que tenía mi localidad (digo esto porque el sonido en un gran recinto varía mucho en función de la posición del espectador). Lo más sorprendente es que no conservan un sonido homogéneo (que facilitaría mucho el hacer una buena ecualización), sino que la producción del sonido de voces e instrumentos, la aplicación de efectos e incluso el nivel de los diferentes planos, varía enormemente de una canción a otra, porque buscan y consiguen crear las atmósferas del estudio, pero con la fuerza y la improvisación del mejor directo.

Por otra parte, el montaje escenográfico era impresionante. Un escenario en forma de proa de barco, con una extraña perspectiva forzada y del tamaño de un edificio de cuatro plantas, en cuyas fachadas se efectuaban juegos luminotécnicos y proyecciones de alta calidad, les permite modificar radicalmente la puesta en escena de cada canción, lo que unido a la variedad de la producción de sonido, hace que no tengas momentos de tregua, porque cada canción es radicalmente diferente de las demás. Todo un esfuerzo que se agradece y divierte, aunque, insisto, lo que realmente deslumbra es la calidad de sus canciones y lo eficaz e imaginativa que es su interpretación.

Dos horas y pico de música, con esa calidad de sonido, con esa puesta en escena espectacular (¡si es que hasta nos sacaron un ovni volando sobre el público del que salió una bailarina-trapecista con pinta de extraterrestre!), se unieron para hacernos disfrutar de un concierto extremadamente divertido, sin pausa ni tregua.

Pero todo eso no sería nada, insisto, sin la música, que es su punto fuerte, porque MUSE es, junto con Porcupine Tree, lo mejorcito del panorama actual, aún siendo polos opuestos en su concepto.

Lo que en la banda de Steven Wilson es oscuridad e introspección, es puro divertimento en MUSE; mientras que Porcupine Tree es una banda muy minoritaria, con un directo austero en la puesta en escena, que se concentra casi exclusivamente en su impresionante música, MUSE es variedad, optimismo y juego.

Matt Bellamy ha conseguido sumar un montón de influencias y, a partir de ellas, construir una música enormemente original y , a veces, ampulosa, donde son evidentes las referencias a Queen (unión del rock más duro con la tradición lírica e incluso el cabaret), la música electrónica, el rock duro, y un tratamiento de las guitarras en el que la influencia de Tom Morello de Rage Against The Machine, está claramente presente.

Bellamy, además de un enorme cantante y un portentoso guitarrista (elegido “guitarrista de la década” por la prestigiosa revista Guitar Player), sumamente original, es, por si fuera poco, un consumado pianista y un buen conocedor de la música clásica. Las líneas melódicas y las progresiones armónicas de muchos de sus temas nos recuerdan a los compositores románticos. Ahí están Rajmaninof, Tchaikovsky o Liszt.

Que con toda esa amalgama no te salga un pastiche, sino un producto fresco, original, lleno de creatividad y, encima, divertido a rabiar, está sólo al alcance de talentos portentosos, y, de eso, los chicos de MUSE van muy sobrados.

Menos mal que en una época donde la música se mueve mayoritariamente entre la mierda electrónica de discoteca y los conciertos “remember” de los viejos dinosaurios del rock, (que a Dios gracias aún no se han extinguido), nacen talentos como el de Wilson o el de Bellamy, que son lo más parecido a abrir las ventanas y que entre un chorro de brisa fresca entre tanta boñiga.

Lo dicho, si les gusta la música y quieren ver algo que supera cualquier espectáculo que hayan visto antes, no se pierdan a MUSE, yo ya estoy esperando que vuelvan. El rock no ha muerto. Menos mal.

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Salsa oficial (combo socialista)

Hoy en el Consejo de Gobierno habrá un largo y enconado debate sobre “lo que de verdad importa”, que ni es el AVE, ni Valdecilla, ni los recortes sociales, que son temas menores, sino el recorte de los sueldos de los Altos Cargos.

Este gobierno progresista y social, que fue una piña a la hora de subirse el sueldo un 19%, porque yo lo valgo (conocido como decreto L’Oreal), anda repartiéndose piñones a la hora de bajárselo.

Los regionalistas apoyan la tesis de “todos nos bajamos el 15% y silbamos para que no se note que salimos ganando por lo menos un 10% entre subidas lineales y porcentuales de anteriores ejercicios”, y los socialistas mantienen la tesis “de perdidos al río, que las penas con pan son menos y total para lo que nos queda”.

Estas dos corrientes de pensamiento ya están teniendo sus más y sus menos y es que lo que se juegan es mucho. Sin duda es el debate que más tiempo y esfuerzo les está llevando en toda la legislatura, demostrando que están donde están por vocación de servicio público.

Lo malo de este enfrentamiento, mucho más importante para ellos que el AVE, dónde va a parar, es que se están amenazando mutuamente con movilizaciones.

Los regionalistas ya han avisado que, si la bajada no es general para todos los cargos, son capaces de ir a Ucieda y comerse, no ya un buey, sino una vaca tudanca, con entremeses variados, postre, café, copa, y puro, siguiendo así su habitual tónica reivindicadora.

Los socialistas, sin embargo, andan organizando movilizaciones al estilo bolivariano, que les coge más a mano ideológicamente hablando.

Así, varios altos cargos de las empresas públicas acaban de presentar un combo salsero, de nombre “Salsa oficial” con el que piensan interpretar, como medida de presión si alguien osa quitarles algún eurillo, la siguiente composición, de título  “lo que se da no quita”.

Se barajan el restaurante El Puerto o la Bombi, para presentar el videoclip que han grabado con una conocida agencia publicitaria y gracias a una subvención de la Dirección General de Cooperación al Desarrollo.

La verdad, y es justo reconocerlo, es que tienen ritmo y les va el mambo, lástima de tanto talento desaprovechado en estos años en cosas como GFB o la chapuza eólica.

Con ustedes el combo socialista “Salsa Oficial” interpretando “lo que se da no se quita”

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¡Voy contigo!. No, tú no.

En Cantabria ocurren cosas que empiezan a recordar al Wonderland de Lewis Carroll, por lo surrealistas. Hoy, sin ir más lejos, nuestro Presidente, que no es el relojero loco del cuento, aunque se le empieza a parecer, ha lanzado una exclusiva en un foro que, para hacer anuncios trascendentes para el devenir político de la región, es más bien peculiar. Porque, queridos niños, el anuncio no lo ha hecho en lo que los cursis llaman “sede presidencial”, sino en el Mercadona.

No es broma. Así, entre quejas por la falta de anchoas de Santoña, (que las de marca Hacendado deben hacerlas en La Escala o por ahí y no tienen nada que ver), anunció que le acababa de llamar José Luis, para los amigos, Zapatero para el resto, confirmándole la ansiada cita que deberá desvelar las intenciones del gobierno respecto del AVE.

Revilla es optimista y espera que Zapatero corrija al pérfido Pepiño, y bien podría ocurrir, pues este gobierno socialista tiene como principal especialidad desautorizar a cualquiera de sus miembros. En concreto, al primero que abre la boca.

Desgraciadamente, de semejante escarnio público sólo se ha salvado, hasta la fecha, Pepiño, y eso es lo que me preocupa. El gallego para mi que manda mucho. Si quien hubiera de quedarse con el culo al aire fuese nuestra Diputada, Elena Salgado, estaría por decir que la cosa estaba hecha, porque desautorizar a esta Señora es casi una costumbre del resto del Consejo de Ministros, y casi una rutina de Don José Luis, que para mí que es un pelín misógino.

Ha dicho Revilla que la visita será secreta y que ni Aurori va a saber donde se produce el encuentro, que será largo y tendido.

Así que nuestro Presidente se va a ver en secreto (no tan secreto, pues lo ha largado en Mercadona, que es un sitio donde va mucha gente) a Zapatero, quizás en un motel de carretera, quizás en una estación de metro. No se sabe exactamente, que para eso es un secreto.

Pero no se entiende tanto secretismo a voces, si van a hablar del AVE y se supone que nos van a contar lo que decida José Luis, pues hay un gobierno y un tren en juego. Del encuentro nos queda la incertidumbre de saber si José Luis le pone los cuernos a Pepiño, porque estamos seguros que Revilla a Aurori no se los va a poner, que nuestro Presidente tiene sus cosas, pero ya demostró en Bilbao qué género le pone..

Y mientras José Luis y Miguel Ángel se encuentran a hurtadillas en tan secreto bis a bis, anda Lola Gorostiaga pidiendo a gritos que la lleven, que ella quiere estar presente, que aquí nada de parejitas, que lo que mola es un trío.

Al igual que la Faraona, Lola de España, imploraba en la boda de su hija Lolita “¡si me quereis, (j)irrrse!” (así, con muchas erres). Ahora Lola de Cantabria anda clamando, a la inversa y de forma un poquito ridícula: “¡Si me quereis, llevarrrrrme!”.

Pero a la pobruca ya nadie la lleva, y es que la parejita empalagosa, al estilo Romina Power y Albano, que formaban Miguel Ángel y Lola hasta hace poco, se ha tornado en una especie de Pimpinella, con reproches, broncas e infidelidades.

José Luis y Miguel Ángel prefieren verse a solas y contarse sus cosillas, -que son las de todos-, en secreto y es que los tríos siempre han acabado malamente. Dicen que Pepiño está furioso y anda por el Ministerio más jamado que un Otelo.

Me da penita de Lola, que no la quieren llevar y no la cuentan secretines.

Se comenta en Peña Herbosa que Miguel Ángel se burla y le canta a Lola una vieja canción de Torrebruno, cada vez que la desdichada le pide que la lleve.

Escuchen la cancioncita que le canta, porque hay que ser muy mala gente para decirle estas cosas a la mi pobre: http://www.goear.com/listen/cbd38a7/voy-contigo-desconocido

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Una extraña coincidencia

Si yo tuviese el ego de Revilla y su poco discernimiento, creería que me he convertido en un referente intelectual de “Ejpaña”, como diría Bono “el rico” (que no es el cantante de U2, no vayan a equivocarse). Lo digo porque últimamente me copian.

Bueno, en realidad más quisiera que lo hicieran, así que debe tratarse de una mera coincidencia pajiniana, planetario-sideral.

Arturo Pérez Reverte ha publicado un artículo sobre los cuentos al revés de Doña Bibiana en el que comparte mis tesis, evidentemente sin saberlo, ya que tengo la plena seguridad de que mi admirado Don Arturo no me lee, que otras cosas mejores tendrá que hacer. Aún así, como yo lo dije primero, son MIS tesis, y resalto el posesivo en mayúsculas que no está la cosa para despreciar méritos.

Gracias a que en Cantabria tenemos también nuestra cuota bibianesca, en la persona de la Directora de La Mujer, Chavela Méndez, alias “La Carredana”, por la de largos trayectos que hace por Cantabria, yo me había anticipado al famoso escritor en lo de hacer unas risas sobre los cuentos con perspectiva de género, que no es lo más de lo más en materia de política igualdad, pero sí que lo es en materia de hacer gilipolleces.

Al igual que me ocurrió a mi, no se atreve Reverte a aplicar la citada perspectiva al cuento de Blancanieves, pues si ya es bastante morboso lo de una joven doncella conviviendo con siete mineros, mucho más lo sería un gigoló, de profesión sus labores, compartiendo hábitat con siete trabajadoras por cuenta ajena, de “crecimiento inadecuado”.

http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/538/caperucita-y-el-lobo-machista/

Y si esta coincidencia les parece poca, aparece el diario Público y hace una crítica al último disco –por decir algo- de Bosé y le pega unas leches de las de enmarcar. Algo a lo que yo, una vez más, me había anticipado. Empiezo a creer que soy un visionario, pues por decir mucho menos algún que otro hirsuto comentarista me llamó de todo, menos bonito.

Efectivamente, en Público, el periódico del Zapaterismo, aparece una crítica del último trabajo de Superman Bosé que es bastante más hiriente que las dos chuminadas que escribí yo acerca del presunto músico y que me valieron una reprobación durísima de uno de los defensores de la moral y el buen gusto que pululan por el ciberespacio.

Lo de coincidir en mis argumentos con Reverte como que me hace ilusión, pero lo de coincidir con Público me lo tengo que mirar.

http://blogs.publico.es/eldetonador/266/%C2%BFquien-es-realmente-papito

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El “pelota” de Zapatero se la envaina por fascículos.

Esa es la conclusión de las últimas declaraciones de Revilla (autocalificándose como “pelota” , único ejercicio de sinceridad que le recuerdo), que ha pasado de la ruptura si en el plazo de un mes no se inician las obras del AVE, al “estoy esperando una llamada de Zapatero con explicaciones convincentes”.

Una fecha que cierra un ultimátum es algo objetivo, y de hecho hay foreros en internet haciendo la cuenta atrás, a la espera de que tal ruptura se produzca; pero una explicación convincente es un hecho relativo, porque el grado de convencimiento depende del receptor, y hay gente que, por estar convencida, lo está de cosas espectaculares: que nos visitan los extraterrestres o que Agudo sabe algo de economía, por poner algún ejemplo.

Ya puede decir Zapatero que el AVE de Cantabria nos lo van a construir los rusos con mano de obra de Uzbekistán en el plazo de seis meses, que a Revilla le va a parecer algo “convincente”, y seguro que va a convencerse de que no hay razón para la ruptura. Es que desde que echó el órdago nota algo así como una brisa fría en las posaderas, y las corrientes son muy malas para el riñón. Justo al revés que el cálido cuero del sillón.

Te quiero vida mía. Ven aquí y abrázame...

Revilla ha metido la pata. Se ha pasado de frenada y está quedando como un hipócrita. No hay más que leer los comentarios a las noticias en los medios digitales (mejor dicho, en los medios digitales que permiten comentarios que son minoría, porque los del pesebre no admiten ese tipo de pluralidad) para ver cómo hay una enorme mayoría de lectores que ni entiende ni comparte una nueva bajada de pantalones, dicho, por supuesto, en sentido figurado. Los abrazos los pagará en las urnas, lo sé yo y lo sabe todo el mundo, pero sobre todo lo sabe Revilla.

Por eso acude a la autocrítica y se autocalifica como “el gracioso de las anchoas” o “el pelota de Zapatero”, sólo que no se trata de arrepentimiento, sino de  intención de justificarse. El fondo de la línea argumental es transmitir que ha sido “el pelota y gracioso de las anchoas” porque convenía a Cantabria para obtener favores del gobierno socialista, lo que es falso; mil veces falso.

El pelotilleo, las gracias y las anchoas, que han sido la seña de identidad de Revilla durante seis años, ni más ni menos, se han traducido en desprecio para Cantabria. Nos dejaron el pufo de los 200 millones de euros de fondos de cohesión (sólo ese dinero ya rebajaría nuestro déficit hasta el nivel suficiente como para evitar los recortes sociales con que nos han obsequiado en estos meses); se han traducido en que el Gobierno de España no firme el convenio de Valdecilla, gracias al cual los cántabros, y sólo nosotros, estamos financiando un “proyecto de Estado” que se había comprometido a sufragar la administración central; se han traducido en consignaciones ridículas para proyectos estrella del gobierno como Comillas (sólo Dios sabe el dinero que estamos pagando los cántabros para mayor gloria de un colegio de niños privilegiados); se han traducido en el olvido, ya definitivo, de la Autopista Dos Mares (otra de las “grandes reivindicaciones de Revilla”); se han traducido en la paralización del AVE con Madrid (que no se ha parado ahora por la crisis, como nos quieren contar, sino que lleva parado desde el año 2004 como lo demuestra que no se ha adjudicado ni un solo tramo de la conexión con Cantabria).

Revilla ha hecho el pelota, es tan evidente que hasta lo reconoce, pero ha sido en exclusivo beneficio propio. Ha sido el precio y el agradecimiento por un sillón que nunca obtuvo en las urnas. Pero Cantabria ha sido peor tratada que nunca y por eso estamos como estamos.

Y ahora, una vez más, Revilla considerará convincente a Zapatero y se convertirá en el último español que dice creer a este Presidente sonado y sin rumbo. Un Presidente que nunca dijo la verdad y cuyas promesas y vaticinios nunca se cumplen.

Sólo queda la esperanza, cada vez más cierta, de que el futuro del uno y el otro estén tan ligados como los abrazos que se han prodigado en estos años.

PD: En la sesión de ayer en el Parlamento, Revilla, muy ufano, presumía de su alta valoración en las encuestas (aunque le otorgan una importante caída en votos). Dijo que es el Presidente autonómico con más alta valoración, pero se le olvidó decir que también es el que Preside una comunidad con menos votos.

Esto de las valoraciones es muy relativo, mucha gente da puntos por simpatía, pero cuando pone la papeleta no piensa en quién es más simpático, sino en quién es digno de confianza, y en eso (en lo que importa) las urnas dicen que su verdadera valoración es muy escasa. 

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