¡Bravo, Muse!

La semana pasada tuve la fortuna de asistir al evento musical del año: el concierto que la banda inglesa MUSE ofreció en el estadio Vicente Calderón de Madrid (que por cierto, está viejo y cutre, a ver si le dan una manita de cal y echan PatoWC en los baños). Único concierto en España dentro de su nueva gira. Ahí nos juntamos 50.000 almas de cántaro.

En honor a la verdad no hubiera asistido de no ser porque mi hijo llevaba una temporada introduciéndome en la música de esta banda y, sobre todo, haciendo una descarada apología de lo grandioso de sus directos (hábil estrategia para que le pague la entrada).

Así que me fié de su criterio, que musicalmente es muy bueno, y menos mal, porque de lo contrario me habría perdido uno de los mejores conciertos de mi vida. Esto lo dice alguien que ha visto muchos y a casi todos los grandes, que para eso uno es viejuno y aficionado desde niño. Hay que fiarse de los pocos jóvenes que están a la que salta.

El espectáculo fue, simple y llanamente, colosal y muy divertido; pero lo que más gratamente me sorprendió no fue la puesta en escena grandiosa y efectista, en la línea de lo que veíamos hace años a Pink Floyd -que ya de por si hubiera justificado la asistencia-, sino la música, que es de lo que se trata.

Porque la banda de Matt Bellamy ofrece actualmente, junto con Porcupine Tree, el mejor directo del panorama musical. Son unos músicos extremadamente eficaces, imaginativos, talentosos, y poseedores de una técnica que, para ser sinceros, da muchísima envidia.

Si el concierto hubiera carecido de luces, proyecciones y mil y un efectos sorprendentes, el resultado habría sido igualmente extraordinario, porque suenan a gloria, y doy fe que hacer sonar en directo esa música tan compleja y con una producción tan elaborada, está al alcance de muy pocos.

Sobre la labor de los técnicos basta decir que el sonido fue prácticamente perfecto, al menos en la zona en la que tenía mi localidad (digo esto porque el sonido en un gran recinto varía mucho en función de la posición del espectador). Lo más sorprendente es que no conservan un sonido homogéneo (que facilitaría mucho el hacer una buena ecualización), sino que la producción del sonido de voces e instrumentos, la aplicación de efectos e incluso el nivel de los diferentes planos, varía enormemente de una canción a otra, porque buscan y consiguen crear las atmósferas del estudio, pero con la fuerza y la improvisación del mejor directo.

Por otra parte, el montaje escenográfico era impresionante. Un escenario en forma de proa de barco, con una extraña perspectiva forzada y del tamaño de un edificio de cuatro plantas, en cuyas fachadas se efectuaban juegos luminotécnicos y proyecciones de alta calidad, les permite modificar radicalmente la puesta en escena de cada canción, lo que unido a la variedad de la producción de sonido, hace que no tengas momentos de tregua, porque cada canción es radicalmente diferente de las demás. Todo un esfuerzo que se agradece y divierte, aunque, insisto, lo que realmente deslumbra es la calidad de sus canciones y lo eficaz e imaginativa que es su interpretación.

Dos horas y pico de música, con esa calidad de sonido, con esa puesta en escena espectacular (¡si es que hasta nos sacaron un ovni volando sobre el público del que salió una bailarina-trapecista con pinta de extraterrestre!), se unieron para hacernos disfrutar de un concierto extremadamente divertido, sin pausa ni tregua.

Pero todo eso no sería nada, insisto, sin la música, que es su punto fuerte, porque MUSE es, junto con Porcupine Tree, lo mejorcito del panorama actual, aún siendo polos opuestos en su concepto.

Lo que en la banda de Steven Wilson es oscuridad e introspección, es puro divertimento en MUSE; mientras que Porcupine Tree es una banda muy minoritaria, con un directo austero en la puesta en escena, que se concentra casi exclusivamente en su impresionante música, MUSE es variedad, optimismo y juego.

Matt Bellamy ha conseguido sumar un montón de influencias y, a partir de ellas, construir una música enormemente original y , a veces, ampulosa, donde son evidentes las referencias a Queen (unión del rock más duro con la tradición lírica e incluso el cabaret), la música electrónica, el rock duro, y un tratamiento de las guitarras en el que la influencia de Tom Morello de Rage Against The Machine, está claramente presente.

Bellamy, además de un enorme cantante y un portentoso guitarrista (elegido “guitarrista de la década” por la prestigiosa revista Guitar Player), sumamente original, es, por si fuera poco, un consumado pianista y un buen conocedor de la música clásica. Las líneas melódicas y las progresiones armónicas de muchos de sus temas nos recuerdan a los compositores románticos. Ahí están Rajmaninof, Tchaikovsky o Liszt.

Que con toda esa amalgama no te salga un pastiche, sino un producto fresco, original, lleno de creatividad y, encima, divertido a rabiar, está sólo al alcance de talentos portentosos, y, de eso, los chicos de MUSE van muy sobrados.

Menos mal que en una época donde la música se mueve mayoritariamente entre la mierda electrónica de discoteca y los conciertos “remember” de los viejos dinosaurios del rock, (que a Dios gracias aún no se han extinguido), nacen talentos como el de Wilson o el de Bellamy, que son lo más parecido a abrir las ventanas y que entre un chorro de brisa fresca entre tanta boñiga.

Lo dicho, si les gusta la música y quieren ver algo que supera cualquier espectáculo que hayan visto antes, no se pierdan a MUSE, yo ya estoy esperando que vuelvan. El rock no ha muerto. Menos mal.

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5 comentarios

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5 Respuestas a “¡Bravo, Muse!

  1. hommer

    Amparo cuando me comentastes que te movías con el torpedo a Madrid a ver a los MUSE, me sorprendio gratamente y es más te pregunte si quedaban entradas para moverme con vos. Pues bien, llevo un par de semanas escuchando los dos únicos discos que tengo (SHOWBIZ y ORIGIN OF SYMMETRY) y que en su día no paraba de tostarles, igual te estoy hablando de hace 8 ó 10 años.
    A si que escucha detenidamente las propuestas del torpedo porque te me estabas quedando un poco en antiguedades la momia.
    Por cierto, se comenta en los bajos fondos de nuestra ciudad, donde se sigue escuchando a los RAMONES, que el 27 de agosto los MUSE dan tocata en el monte Do Gozo. Salud y besos

  2. evdesec

    Hombre niño, ahí te doy la razón, aunque a veces me pones algunos truños, otras aciertas de pleno. De todas formas yo soy un poco momia, pero a ti te hace falta renovarte, así que te tienes que hacer de los últimos discos, que son los mejores, sobre todo “resistance”.
    un beso, torpedo.

  3. Buah!! esto si que me da envidia!! Me encanta MUSE!! Que buen gusto tienes en lo musical !!
    Creo que dan un concierto a finales de agosto en Galicia por el tema del xacobeo…
    Conciertazo que has visto, al menos me fuí al BBKLive el viernes pasado, y me quite un poco el mono.
    un saludo!

    • evdesec

      Hola Ruth. ¡En agosto en Santiago!, allí estaré si nada lo impide. Con que sea la mitad de bueno que el de Madrid me conformo. Un saludo

  4. Marton

    Pues yo salí del concierto antes de que finalizase. Estan dejan lo musical de lado. Al llegar a casa, recordé más los conciertos anteriores (2002-2003) que este. Por cierto, el que dijo o la que dijo que los últimos discos son los mejores… que se vaya a mirar o que estudie un poco más para valorar con más gusto lo que oye.

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