Las semillas del desastre

Dos hechos han coincidido en el tiempo y son, posiblemente, aspectos de un mismo problema. Por un lado, los informes publicados por OCDE y el Foro Económico Mundial, en los que se concluye que España está a la cola de Europa en educación y competitividad. De los treinta miembros de la OCDE, sólo nos superan en índice de abandono escolar Portugal, Chile, Brasil y México. No es para estar orgullosos.

Por otro lado, tenemos la batalla campal de Pozuelo, una lamentable demostración de en qué puede acabar esa afición tan extendida entre la juventud española del botellón.

Triste futuro el nuestro si la educación fracasa y el “mamarse hasta las patas”, -de hecho hasta el coma etílico-, es la vocación principal de una parte significativa de los chavales.

Con estos mimbres no es de esperar otra cosa que una economía alarmantemente poco competitiva.

Éstos son parte de nuestros problemas, por eso nuestra crisis es nuestra, peculiar e intransferible, y la salida va a ser muy complicada.

Las diferentes reformas socialistas del sistema educativo han sido un absoluto desastre, y los remedios actuales con que nos sorprenden son, simplemente, fruto de una idiotez supina, cercana al delirio.

Que nuestro camino hacia la excelencia educativa tenga como eje principal el dar portátiles a una parte de los niños, o poner pizarras digitales en las aulas, demuestra que el sistema educativo español lleva años fracasando, pues de otro modo sería imposible entender cómo se ha juntado tanto analfabeto funcional en el Consejo de Ministros.

A cualquiera se le ocurre que, a lo mejor, las prioridades del sistema educativo son otras. Igual la reforma pasa por devolver al profesorado la autoridad en las aulas –autoridad funcional y autoridad moral-, antes que por dar cacharritos tecnológicos que nada aportan en si mismos, como bien sabemos los que somos usuarios veteranos de la informática e internautas con el culo pelado de las horas que hemos pasado navegando por la red.

Quizás haya que volver a la cultura del esfuerzo. Hay que caminar hacia un sistema educativo que premie precisamente el estudio, y que no pretenda, como el actual, igualar al alumnado en el demérito, en vez de en el mérito.

Quizás la inversión debe hacerse en profesorado, y en infraestructuras adecuadas. Y también en una normativa que garantice la autoridad docente y proteja al profesorado ante el abuso. Ahora mismo son las principales víctimas, y así no es posible desarrollar un trabajo que ya de por si es, en ocasiones, sumamente ingrato.

Ni el portátil ni la pizarrita van a solucionar ninguno de los graves problemas que aquejan al sistema. Es más, pienso que van a generar otros, pero éso es otra historia.

Niño`precoz con portáil-zapatero quedando para bolletón-molotov

Niño`precoz con portáil-zapatero quedando para bolletón-molotov

Ciertamente hay que recuperar los valores, y hay que reforzar la autoridad del profesorado no sólo ante el alumnado, sino ante los padres, que desgraciadamente tenemos buena parte de culpa en lo que está ocurriendo. ¡Qué tiempos aquellos en los que los alumnos temíamos que nuestras barrabasadas llegasen a conocimiento de nuestros padres¡.

Lo de Pozuelo no es más que la consecuencia directa de todo este problema, al que podemos añadir una ley que protege prioritariamente a los menores delincuentes frente a sus víctimas, a menudo también menores de edad.

En un país donde pretendemos dotar a las menores de 18 años de la capacidad de abortar –y por tanto les reconocemos una responsabilidad sobre una decisión que afecta a una vida, aunque esa vida no sea humana (según dice la Ministra ignorante)-, sin embargo, eliminamos tal nivel de responsabilidad cuando el menor comete un delito, por grave que éste sea.

Sinceramente no entiendo nada.

Pero tengo una cosa muy clara: el sistema actual de valores, del que el sistema educativo es claramente responsable (aunque es sólo parte del problema) tiene unas víctimas, y son los propios jóvenes.

Protegiendo y amparando determinadas actitudes y dejando inermes a quienes han de velar por la educación y por la seguridad de todos, estamos condenando a nuestros jóvenes a un futuro incierto en una sociedad demencialmente permisiva, sin códigos morales ni éticos.

La solución de Zapatero es poner pizarritas multimedia, posiblemente el hombre no da para mucho más. Lo malo es que su ignorancia no es intrascendente.

Lo siento, sinceramente, por los jóvenes  que pagarán toda este desastre colectivo. Yo ya soy demasiado viejo y fui educado en otro sistema, con defectos, sin duda, pero ciertamente mejor que el actual, por mucho que algún progre se escandalice con esta afirmación.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s