Cosas que se dicen en las fiestas

Esta mañana he leído las declaraciones de Revilla en la fiesta del PRC. Son más de lo mismo y no le voy a criticar por ello, ya que en las fiestas de partido se dice lo típico, mucho ánimo y confraternidad. Para eso son.

Más divertido es leer a algún periodista, reconvertido recientemente en palmero oficial de Revilla, maravillarse ante el ingenio y lo novedoso de tales manifestaciones, que nuestro Presidente efectuó ante “miles y miles” de simpatizantes.

Que el secretario general de un partido diga ante su militancia que está lleno de ilusión, que está como una moto, que en las próximas elecciones se sale del mapa, y que es un hombre sencillo, uno más del pueblo, es el topicazo de siempre.

Babear ante tales tópicos y ahogarse de risa ante los chistes rancios de Revilla, ¡eso sí que tiene tela¡ , porque, o se debe a un ataque agudo de estulticia, o va incluido en el contrato publicitario con el gobierno, o las dos cosas. Vayan ustedes a saber.

Lo sorprendente es que no hubiera dicho lo mismo que lleva diciendo no sé cuántos años. Ya he perdido la cuenta.

De la intervención ante tantos miles de simpatizantes, debidamente comprimidos, porque nunca he visto tantos miles ocupar menos metros cuadrados (debía ser un “concentrado regionalista” en cubitos, como el Starlux ; siempre me ha maravillado cómo es posible meter una sopa en un centímetro cuadrado), yo me quedo con dos afirmaciones pintorescas, que merecen comentario:

En Cantabria, dice Revilla, “había que hacer un monumento a las mujeres más alto que el Naranjo de Bulnes”, porque Cantabria es un matriarcado y el papel de la mujer en esta región es el no va más, y tal, y tal.

¡Qué enorme sinceridad en tales palabras!. Sobre todo cuando quien las profiere es el Presidente de Cantabria y no ha nombrado ni una sola mujer regionalista como Consejera de su Gobierno. Extraño matriarcado el suyo, y curiosa forma de reconocer tanta valía de las féminas.

En el PRC y en el Gobierno de Revilla no hay mujeres en las responsabilidades de primera fila, y las mujeres no necesitan monumentos, lo que necesitan es igualdad de condiciones en el acceso a los más altos cargos, algo que brilla por su ausencia en nuestro poco equitativo y nada paritario gobierno regional.

La otra de sus manifestaciones, alabada sin sonrojo por los corifeos de alquiler, es que Revilla es un “tipo normal”, un tío que igual se saluda con el Rey, que besa niños en Carrefour. Mientras que el resto de los políticos no somos normales, vamos siempre encerrados en limusina, echando lapos a la plebe, creyéndonos la flor y nata, y mirando por encima del hombro a la peña.

Revilla lleva años haciendo el papel de tío simpático, normal, accesible. Igualito, igualito que Juan Carlos I “El Campechano”. Incluso hizo promesas –por supuesto incumplidas- de recibir a cualquier cántabro que llamase a su puerta.

Ya les contaría yo de más de cientos que han llamado a su puerta, con un grave problema, y están todavía esperando.

Decía Peter Sellers que él era el típico cómico, es decir, un hombre sin gracia fuera de las cámaras. Se le podría aplicar a Revilla, pues es un hombre especialmente engreído y un poco antipático fuera de su papel de “-tío majete-llano del pueblo- que hasta va en taxi-pudiendo ir en coche oficial-que para eso soy el primer cántabro del mundo mundial-”.

Como Rodolfo Chiquilicuatre no era un friki, sino un actor haciendo de friki, Revilla no es un tipo llano, ni simpático, sino un actor haciendo de tío llano y simpático. De eso vive, al fin y al cabo.

Lo malo es que la gente confunde realidad y ficción, y por eso a George Clooney, cuando trabajaba en la serie “Urgencias”, la gente le pedía diagnósticos de sus enfermedades.

No cabe duda de que en esta sociedad mediática uno es lo que aparenta ser, si tiene la necesaria complicidad de los medios, o si sabe representar con eficacia su papel –todo hay que decirlo-, y Revilla hace bien su papel de Revilla, para regodeo exclusivo de los aficionados a Cine de Barrio.

Otros somos como somos, tipos normales con vidas normales, lo que implica no ir  besando niños desconocidos en Carrefour, entre otras cosas porque, por algo parecido, menuda ruina le montaron al difunto Michael Jackson.

También nos dijo, comedido como siempre, que Cantabria no solo tendrá un AVE con Valladolid, sino uno que nos llevará directo a Londres, previo paso por Bilbao y París.

Eso no tiene mérito, que Santander tiene autobuses municipales que te llevan directos a Buenos Aires, previo paso, eso sí, por las Estaciones y Madrid-Barajas.

Y para remate, Comillas, que va a estar a la altura de Oxford y Cambridge.

Esto último es radicalmente cierto, pues de hecho Comillas está a similar altura…sobre el nivel del mar en Alicante.

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1 comentario

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Una respuesta a “Cosas que se dicen en las fiestas

  1. Me ha llamado la atención lo del Naranco de Bulnes.

    Esperaba alguna referencia a Torre Blanca o Peña Vieja, aunque como hay polémica en cuanto a su altura (la primera dicen que es la más alta, pero la segunda es la ‘oficialmente’ más alta), igual Revilla prefirió evitar decantarse por una u otra.

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