Agente provocador

No suelo entrar muy a menudo en el digital de Víctor Gijón, ya que a mi me gusta la ciencia ficción de calidad, la bien escrita, como Ray Bradbury o Phllip K. Dick, pero el otro día, casi por casualidad, acabé leyendo allí una crónica titulada “el otro debate del Estado de la Región” (el otro quiere decir, el que Gijón imaginó) en la que aparece el siguiente párrafo:

“Si hay un diputado con fama de provocador ese es el popular Eduardo Van de Eynde. Hoy volvió a las andas y logró provocar al mismismo presidente Revilla que pidió el amparo del presidente del Parlamento. Val de Eynde dejó su escaño antes de que el jefe del Ejecutivo concluyese su última intervención”.

No comentaré los hechos, porque tienen ustedes una amplia crónica en algunos de mis post anteriores en este mismo blog (véase Debate del estado de la Región 1 al 3), pero la verdad es que lo de tener fama de provocador me ha hecho mucha ilusión.

Me ha hecho mucha ilusión porque es una faceta mía que desconocía, la de agente provocador, que, por cierto, es la marca de lencería que promociona Kilye Minogue, y es que la Kilye y yo somos así, como puede verse. Igualitos, igualitos.

Desgraciadamente no llego a tanto, y ese día ha sido el primero en que me llama al orden (sin demasiada convicción, ya que la cosa era bastante light) el Presidente del Parlamento.

Lo que quería comentar de la crónica ficción de V.Gijón, en cuyo segundo párrafo pasa a llamarme Val de Eynde, (y si la crónica llega a ser más larga hubiera acabado llamándome Val de Redible, o algo así), es el terrible “desplante” que supuso que dejara mi escaño antes de que el jefe del ejecutivo concluyera su intervención.

El hecho cierto es que abandoné el escaño, pero no fue una provocación, sino una mucha más prosaica necesidad fisiológica. Vamos que me hacía pis, que me estaba churrando, si prefieren un castellano más autóctono.

La otra opción hubiera sido mucho peor, no ausentarme,  con aquellas irreprimibles ganas, podría haber generado mucha más crispación entre los miembros del gobierno que se sientan más abajo, y con toda la razón.

De todo se aprende, y la próxima vez que la vejiga interfiera en mi actividad parlamentaria, me dirigiré a la tribuna de prensa para avisar que si me voy es porque me estoy meando.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Agente provocador

  1. Pero matiza que te meas meas, no que te meas de risa, que la gente es mu mal pensada

  2. ECP

    ¡ Provocador!. ¡Que eres un provocador!. 🙂
    Es lo que pasa por ser un progre mal encaminado desde pequeñito (jajajaja).

    Lo del cambio de nombre es normal en gente con apellidos con tantas consonantes. Mi fontanero se llama Mikhail Anikushin y sus compañeros han decidido llamarle Manolo. Tendemos a resumir.

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