El Núcleo, ¡ese “peaso” de película!

No todo va a ser hablar de política. Tengo tres grandes aficiones. Que ustedes deban saber: la música y el cine. Así que queda inaugurada la sección de crítica de cine de este excelso blog.

 Como por algún filme hay que empezar esta sección, he escogido la película de ciencia ficción “El Núcleo”, porque es uno de mis géneros favoritos, y porque la cinta merece unos comentarios siendo, como es, todo un alarde de muchas cosas.

 Se trata de una producción de EEUU y el Reino Unido, del año 2003. Demostración de que la unión de estas naciones hermanas produce a menudo acontecimientos catastróficos, como la Guerra de Irak o este producto que nos ocupa.

 En éso no nos pueden igualar, ya que el cine español es perfectamente capaz de hacer, sin aliarse con nadie, truños equiparables e incluso superiores, y además con financiación del Estado, es decir, con el dinero que no es de nadie.

 La trama de El núcleo (The Core) es sencilla. Un buen día el núcleo de la tierra deja de girar por una coincidencia planetaria similar a la coincidencia del liderazgo mundial de Zapatero y el negro que cogobierna el mundo con él.

 (Nota para los alumnos de la Logse: El centro de la tierra tiene un núcleo sólido interno de hierro, y uno externo que gira a enorme velocidad generando un campo magnético que es el responsable de que las brújulas apunten al norte y no a dónde les da la gana).

Pues bien, el núcleo, un buen día, deja de girar y el primer efecto (impactante escena) es que la palman de golpe todos los que llevan marcapasos. Poco después las aves se desorientan dando lugar a otra épica escena en Trafalgar Square, (homenaje a los pájaros de Hitchcock, que diría cualquier gafapasta).

 Por último, y como escena culmen del preámbulo, vemos a la tripulación del transbordador espacial regresando a la tierra. A los mandos el piloto jefe, todo un experto, y de copiloto la chica. Vamos, igual que usted y yo cuando vamos de excursión a Noja.

 Para mayor identificación del personal, la chica se empeña en que le dejen aterrizar la nave a lo que el piloto masculino responde, como es normal: “ni de coña, que tengo que pasar la ITV y a ver si la vas liar”. En el panel de mandos se ve una graciosa pegatina que reza: “mujer al volante, peligro constante”.

Pues bien, por aquello del magnetismo alterado, la nave se desorienta y en vez de en cabo Cañaveral, se presentan en Los Ángeles, teniendo que aterrizar en la autovía del agua, porque, queridos lectores, Los Ángeles y Cantabria tienen autovía del agua, muy a pesar de Teresa de la Vega.

A partir de ese momento, esa leve alteración del magnetismo se convierte en una cosa muy chunga con tormentas de millones de rayos, dando lugar a sucesivas escenas de destrucción masiva en las que el técnico de efectos especiales se empeña en demostrar que el presupuesto que tenía daba para lo que daba.

La sucesión de maquetas con desconchones es impactante, y es que impacta pensar en todo el trabajo de fina marquetería en contrachapado que echaron a perder en apenas 30 segundos de película.

La cosa se pone tan fea, que los líderes del mundo libre, pongamos por caso Zapatero y el negro que le acompaña, deciden crear un equipo multidisplinar para echar a andar de nuevo el núcleo, tarea, como se puede apreciar, nada baladí.

El problema es llegar al núcleo, que está muy adentro y muy abajo, pero la cosa es ponerse.

La fortuna se alía con el planeta, ya que hay un jubileta negro que ha dedicado su tiempo libre a diseñar un vehículo para llegar al centro de la tierra. (Primer dato a tener en cuenta: los americanos últimamente esperan a que sean los negros quienes les saquen las castañas del fuego, lo que es una auténtica jetada, después de las putadas que les han hecho a lo largo de los recientes siglos. Segundo dato: los jubiletas americanos tienen curiosas y productivas formas de pasar el rato, porque los españoles, entre el centro de día y las excursiones del Imserso, no están para fabricar naves intraterrestres. Como mucho, te hacen el Acueducto de Segovia con palillos de dientes).

Aquí la película hace una elipsis temporal (joder, cómo mola saber de cine) y nos encontramos al equipo multidisciplinar junto a la nave que ha de llevarles, ahí es nada, al núcleo de la tierra.

El equipo será todo lo multidisplinar que quieran, pero la paridad se la han pasado por el forro, así que sólo llevan un fémina para que les haga las tortillas de patatas y les pase el nanas por las aleaciones. Estos americanos aún no han descubierto la discriminación positiva y sólo respetan la paridad en las películas porno, y ni siquiera siempre.

Pues nada, se montan en esa especie de Black and Deker, y se dirigen a salvar el mundo. Son la esperanza de millones de seres humanos. Igualito que Zapatero.

Atraviesan la corteza por un agujero que hay en la fosa oceánica de las Marianas, que como todo el mundo que no ha hecho la Logse sabe, es el punto más profundo de la superficie terrestre.

Una vez atravesado el “bujero”, siguen todo para abajo a través del Manto, que no es lo que le ponen a la Virgen, sino lo que hay debajo de la corteza terrestre hasta unos 2.990 kilómetros de profundidad, más o menos.

La nave, como pueden imaginar, se desplaza a toda mecha por el magma incandescente porque está hecha de una aleación que es la monda. Va como la seda, y es que dentro ni sudan, oiga, que para eso el jubileta ha diseñado un aire acondicionado la mar de bueno.

Mientras tanto, y para pasar el rato, ya que el paisaje es más bien monótono, una cosa así como Los Monegros, pero de color naranja chillón, mantienen largas charlas con el control de la misión. Porque a mí se me va la cobertura cada vez que subo al pueblo, pero estos americanos hablan a través de miles de kilómetros de roca incandescente sin ningún problema.

Y así transcurre la excursión, con la parte masculina hablando de fútbol, y la copiloto haciendo croquetas y lavando calzoncillos, cuando, de repente, surgen los problemas. La nave se queda parada en una zona hueca de la tierra, porque la tierra no es lo que nos han vendido, que tiene agujeros como el queso gruyere.

Menuda putada, tienen que salir a empujar, que se ha atascado el embrague, pero que nadie se preocupe, que son un equipo bien preparado. Se ponen unos trajes de “pichiglás” y el casco de la moto, y salen a ver qué pasa.

A estas alturas el público se ha hecho algunas preguntas, no sin motivo: ¿es posible salir al exterior en mitad del manto incandescente?, ¿no hará algo de calor rodeados de tanta lava?, ¿no habrá mucha presión tan adentro del planeta, como para salir de paseo?, ¿aprovechará la copiloto la salida del equipo para escaquearse y no fregar el inodoro?

Pues bien, el guionista ha pensado en todo, así que el negro le dice al geólogo: “estos trajes resisten bien la presión”. Asunto solucionado. Con esa hábil frase queda roto cualquier pensamiento escéptico. Los trajes de “pichiglás” engañan, son como los del cuerpo de bailarinas de kylie Minogue, pero aguantan lo que les echen.

 Le cambian la junta de la culata a la Black and Deker y asunto solucionado, se montan y a seguir hacia el núcleo.

Pero los problemas siguen, y van a peor. A partir de ese momento, empiezan las muertes heróicas, más o menos distribuidas a razón de un muerto cada cinco minutos. Incluso hay una escena en que varios de los protagonistas están a punto de darse de hostias por ver quién es el que la palma heróicamente. Que quiero morir yo, que no, que me toca a mi, en fin, cosas de héroes.

Da lo mismo porque a estas alturas de la película o estás dispuesto a creerte hasta lo de Revilla y el Ave a Bilbao o te has salido del cine.

Llegados a este punto servidor se durmió, así que no les puedo narrar el final, pero tras un codazo familiar porque roncaba, pude ver que habían conseguido echar a andar el núcleo de nuevo con bombas atómicas, y asunto solucionado.

Por cierto que la chica había conseguido hacerse con los mandos de la nave, gracias a que el piloto la había palmado en un paseo por otro agujero. Real como la vida misma.

 Conclusión, lo mejor de la película: que la daban por la tele y no tiré 6 “leuros” a lo tonto. Lo peor: imposible elección.

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo Uncategorized

Una respuesta a “El Núcleo, ¡ese “peaso” de película!

  1. La verdad es que la película no tiene ni pies ni cabeza. No me extraña que incluyas en tu relato alguna morcilla cercana para no perder el hilo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s