y Revilla resfriado…

Revilla ha debido perder el olfato. Normal, a mí me pasa lo mismo en primavera, que voy moqueando todo el rato como un trol de las cavernas.

La verdad es que tampoco me acuerdo de las frases textuales de Revilla al respecto, pero vamos, venía a decir que él, al mínimo tufillo de corrupción, cortaba cabezas. Que él eso de mangar no lo tolera, que la pureza y la madre que me parió, en fin, que él ha visto maletines, pero de lejos, y no sé cuantas cosas más.

¡Ah, sí! y mi frase favorita: el que coge lo poco, coge lo mucho; y es que Revilla presume de que Revilla, otra cosa no, pero honrado lo es a carta cabal. Honrado y con una olfato de sabueso para estas cosas.

Lo que no dijo es que lleva una temporada bastante resfriado.

Vamos a empezar por decir aquello de la presunción de inocencia y todo eso, porque evidentemente hablamos de hechos presuntos. Como es presunto asesino de su esposa el menda ese que cogen en el portal de su casa con el cuchillo jamonero ensangrentado en una mano, y la orden de alejamiento en la otra.

Lo de la presunción es muy importante, por eso, si veo entrar en la oficina de la cajorros a un menda con pasamontañas y escopeta recortada, primero le aplico la presunción de inocencia, y luego me tiro al suelo de cabeza, donde me quedo a la espera de sentencia firme por parte del juzgado de lo penal.

La verdad es que llevamos una legislatura de aupa. Entre Del Olmo y su peculiar concepto de la negociación colectiva, Agudo y sus fórmulas innovadoras para adjudicar operaciones urbanísticas, (incomprendidas por el Tribunal Superior de Justicia, tan poco proclive a modernidades), y Marcano con el local de Perojo, primero, y El Soplao, ahora, la cosa empieza a oler como los vagones del metro de París en Agosto, es decir a una mezcla entre sobaquina concentrada y pedo de col de Bruselas.

Lo extraño es que tales efluvios pasen desapercibidos para quien dijo tener un fino olfato para las cosas del trincar, porque aunque estas cosas son lo que son cuando se demuestran, oler, lo que se dice oler, huelen que tufan.

Revilla, aplíquese usted nebulicina, mañana, tarde y noche, porque con un olfato así de bloqueado, un día se nos quema los bigotes con el puro y no se entera.

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