Venid y vamos todos a cambiar el sistema productivo

La última gran idea de Pepiño Bacterio ha tenido gran calado en el país. Cambiemos el sistema productivo. Manos a la obra.

 Ya no se habla de otra cosa. No hay político del ala progre, ni sindicalista, ni telediario –sobre todo telediarios, periódicos, y tertulianos- que no replique hasta la extenuación que de lo que se trata es de cambiar el sistema productivo.

 Poco importa, como dice José García Domínguez, que la idea huela a naftalina:

“Resulta difícil no sentir vergüenza ajena al escuchar a todo un presidente del Gobierno perorando alegre sobre cambios radicales en el modelo productivo desde la indigencia intelectual más absoluta. No por la falacia en sí, que es asunto intrascendente. Al cabo, esa historia del modelo productivo a revolucionar vía Real Decreto Ley acarrea idéntica carga empírica que la Alianza de Civilizaciones. Nada más allá de la charlatanería de rigor en los telediarios. El rubor no surge, pues, de que, a falta de mejor mercancía, Zapatero trate de vender humo. La fecha de caducidad del humo elegido es lo que invita al bochorno.

Y es que, ante el consorte de Sonsoles, uno tiene la sensación de tratar con cierto personaje de Tom Wolfe en La izquierda exquisita: el tipo que siempre llegaba tarde a todas las modas. Aquel tragicómico aspirante a moderno que, clarividente, se aventuró, por fin, a comprar unos pantalones de campana justo el primer día que Mick Jagger compareció enfundado en ajustadísimos tejanos de tubo. El mismo que, expeditivo, dio en rasurarse greñas y patillas sólo cinco minutos antes de que John Lennon se exhibiera cubierto con larga barba e indómita y novedosa melena. Así, la estomagante retórica monclovita a cuenta de los modelos productivos: Zetapé la presume vanguardista y rompedora cuando ya era género obsoleto hace veinte años”.

(http://www.libertaddigital.com/opinion/jose-garcia-dominguez/la-izquierda-exquisita-49266/)

No está muy claro el cómo, pero lo que es evidente es que hay que hacerlo. Es una revolución pendiente, tan grande como pudo ser, en su día, el advenimiento de la Sociedad del Conocimiento.

La Sociedad del Conocimiento iba a convertirse en el gran salto de la humanidad. Vamos, que te ponían internet en casa y dabas un salto intelectual estratosférico. ¡Todo el saber humano al alcance de tu teclado!

Pero nadie contó con la naturaleza humana, que es esa cosa que les sale a los fetos a las 12 semanas o así.

A los adultos el cambio nos llegó tarde, y la sociedad del conocimiento se ha tornado básicamente del conocimiento carnal; así que puestos a elegir entre el vasto saber universal y ver tetas gratis, hemos acabado todos viendo tetas, culos y más tetas.

Zapatero es consciente del hecho, por eso pensó que el futuro está en los niños: ¡cada niño tendrá su propio portátil, para cambiar el modelo productivo con las herramientas de la sociedad del conocimiento!

Ay, naturaleza humana, grave error. Ya hay niños con portátil, y entre la teoría de las supercuerdas o la mecánica cuántica, acaban eligiendo ver las bragas a las niñas con la web cam.

Qué asco de naturaleza humana ¿Por qué esta horrible mutación?, pensará Bibiana Aido.

Pues si no podemos contar con los niños, contaremos con profesionales, pero hay que cambiar el sistema productivo como sea.

Y en esas estamos por todo el país. En Cantabria, de hecho, ya se ha reunido el cónclave de expertos.

http://www.eldiariomontanes.es/20090521/economia/otras-noticias/sodercan-apuesta-energia-renovable-20090521.html

No es el primer intento de la dirección de Sodercan por cambiar el modelo productivo, ya pusieron una experiencia piloto en GFB, aunque les salió…regular. Normal, no les va a salir a la primera.

Los expertos han decidido que, tal y como están las cosas, vivir del viento no es tontería.

            -Si reconvertimos las industrias para fabricar aerogeneradores recolocaremos a un montón de gente- dijo el experto nº 1-.

            -Y con la Ley de dependencia podemos colocar a un montón de excedentes de la construcción- dijo el experto nº 2-.

            -Ya, pero es que hablamos de mucha gente, ¿qué podemos hacer con los que nos sobran del viejo modelo productivo?- dijo un subexperto de rango inferior que había progresado poco debido a su  molesto escepticismo.

            -Aquí es donde entra el I+D+I, -interrumpió el experto jefe de forma airada-. Estamos desarrollando pequeños generadores de pedales. ¿Acaso imagináis cuántos kilowatios podría producir un parado en ocho horas?: ¡1 kilowatio!

Un susurro de admiración llenó la sala. Los expertos presentes levantaron las cejas y sonrieron.

-¡Joder, eso son 40.000 kilowatios/día!, como mínimo. –Dijo el jefe de los expertos.

Levantaron la sesión y se fueron todos juntos a comer, celebrando el día que cambiaron el sistema productivo. Caminaban muy contentos, entre risas de satisfacción, hablando de miles de posibilidades futuras, como el coche que anda con aceite de oliva, el bidé portátil, y la fregona reciclable.

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