Pitadas y censura

Ocultar los problemas nunca ha servido para nada. Tenemos un ejemplo excelente con la crisis, pero hay millones de ejemplos, tantos como problemas han intentado ocultarse a lo largo de la historia.

Se han hecho muchos chistes a cuenta del “España se rompe”, pero nadie puede negar (y no es una opinión política, sino la constatación de un hecho) que hoy en España existe una enorme fractura nacional.

Siendo objetivo no se puede decir que esto es culpa del gobierno Zapatero, porque no es un problema nuevo. Pero igual que pienso eso, también creo, sinceramente, que la política de los últimos cinco años ha ahondado esa fractura siendo tan  favorable a los intereses nacionalistas.

Sigo sin entender por qué se hace esa diferenciación absurda entre nacionalistas radicales y moderados (entiendo la diferenciación en términos penales, obviamente, pero no en términos políticos, como si un nacionalista moderado fuese medio-nacionalista, lo que no es cierto en absoluto).

Cualquiera puede comprobar que dicha diferenciación sólo es real si hablamos de los métodos, porque los fines del nacionalismo, lógicamente, son siempre los mismos. Por eso son nacionalismos.

Unos, sin duda los más torpes, han optado por la violencia como estrategia. Otros, los más inteligentes, saben que la verdera forma de conseguir una nación -con un Estado propio- es la construcción día a día y desde dentro.

Las pistolas no son las armas adecuadas. Todo lo contrario. Las verdaderas armas del nacionalismo son la educación, la cultura, el idioma, el incremento del nivel de autogobierno, y mientras los gobiernos centrales cambien poder por cesión de competencias o por renuncia a los derechos fundamentales de los ciudadanos el proceso será imparable. Quizás el proceso ya no tenga retorno. Eso no lo sé.

Hay que entonar un “mea culpa”, porque todos hemos practicado esa estrategia. La  principal diferencia es que con el Gobierno Zapatero dicha estrategia ha alcanzado su máxima expresión.

Ayer los Reyes y el himno se llevaron la pitada del siglo. Una pitada absolutamente mayoritaria, una pitada ensordecedora.

Nuestra TVE, la televisión del régimen, actuó como en las mejores épocas del franquismo, con censura, manipulación y tomando a los telespectadores por idiotas. Es curioso ver como el gobierno socialista mantiene estos tics del pasado franquista.

Lo único que yo tengo claro es que la fractura existe, y seguirá existiendo por mucho que miremos para otro lado. Como existió la monumental pitada, por mucho que la televisión censurase las imágenes de directo para, una hora más tarde, emitir una versión edulcorada.

Con esta actuación bochornosa, TVE no sólo no consiguió ocultar el hecho, sino que nos desveló uno nuevo: que existe censura, espectacularmente torpe y rancia, en los tiempos del talante.

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1 comentario

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Una respuesta a “Pitadas y censura

  1. No hay costumbre más española que pitar un himno. En Europa se escandalizan cuando aquí se pita La Marsellesa o el God Save The Queen.
    Bueno, pues también se pita nuestro himno, ¿y qué? Está mal, y nos refuerza a todos aquellos que respetamos los símbolos. Tenemos razón, y los becerros que pitaron el otro día, no.

    Y en cuanto a lo de TVE, fue una decisión política, y no un calentón del jefe de deportes. Desde que se conoció a los rivales que disputarían la final, se sabía que esto iba a pasar. Lo raro sería que hubieran coreado el himno.

    De todas formas, hasta que en una final entre el Madrid y el Sevilla pase algo igual, podemos estar tranquilos. No creo que ocurra de todas formas.

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