La duda ofende

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, cree que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no es muy inteligente, según comentó ayer el mandatario galo de manera informal durante un almuerzo que tuvo con un grupo de diputados y senadores en el Elíseo a los que reúne de manera periódica desde noviembre para abordar la crisis financiera internacional.

“Puede que Zapatero no sea muy inteligente”, fue la frase textual. La duda ofende, creo yo.

Lo más sorprendente de esta noticia no es la opinión de Sarkozy, sino comprobar lo cotillas que pueden ser algunos diputados y senadores galos que han corrido a largar a los cuatro vientos estos comentarios que, suponemos, eran más bien privados.

En los corrillos políticos este tipo de chascarrillos están a la orden del día, como en cualquier otro corrillo, lo malo es cuando hay un “largón” dispuesto a propagarlos para recocijo del personal. Sería de traca la difusión habitual de este tipo de opiniones, porque -para qué nos vamos a engañar- en privado reina lo políticamente incorrecto.

Más sorprende que algún diario digital de Cantabria se ofenda por el curioso argumento de que tal opinión del galo “insulta al conjunto de los españoles”. Si desarrollamos dicho silogismo podemos concluir que “puesto que Zapatero puede que no sea muy inteligente, los españoles, que le hemos elegido, somos aun más tontos”, lo que es absolutamente erróneo.

De la democracia no pueden sacarse este tipo de conclusiones. Las cualidades del electo, o la ausencia de ellas, no son imputables al electorado. Si Boris Yelsin privaba más que un hooligan del Liverpool, no debemos deducir que todos los rusos son botellines de vodka con patas. Si Nixon era un sinvergüenza, no es motivo para deducir que más sinvergüenzas son los americanos en su conjunto. No digamos ya si, como todo el mundo conoce, Hitler (que ganó elecciones) era un loco y un criminal, todos los alemaness eran, según tal razonamiento, unos indeseables de tomo y lomo. Las cosas no son así.

Total que a mi no me ha ofendido Sarkozy. La inteligencia es una cosa muy compleja y hay muchos tipos de inteligencias. Así que espero que nadie se enfade tampoco si yo pienso que lo que de verdad ofende es la duda del francés, porque a mi no me cabe ninguna duda de que Zapatero no es muy inteligente. De hecho, como gobernante es un desastre absoluto. A lo mejor haciendo crucigramas es un fenómeno, vayan ustedes a saber.

En el fondo lo que pasa es que no nos hace ni pizca de gracia que nos lo diga un francés. Pero, ¿qué se puede esperar de un país que hace la tortilla sin patatas? Nada bueno, desde luego.

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1 comentario

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Una respuesta a “La duda ofende

  1. Las contribuciones del “francés” no las mediría yo solo en términos gastronómicos.

    Cuestión de gustos.

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